Opinión Pública sobre Apuestas Deportivas: Qué Dicen las Encuestas y Cómo Cambia la Percepción

Cuando le cuento a alguien fuera de mi círculo que me dedico profesionalmente al análisis de apuestas deportivas, las reacciones se dividen limpiamente en dos categorías: curiosidad genuina o desaprobación velada. Esa polarización no es anecdótica – refleja una fractura real en la opinión pública que los datos de las encuestas confirman con precisión. El 43% de los americanos considera que las apuestas deportivas legales son perjudiciales para la sociedad. Esa cifra ha subido desde el 34% de tres años antes. Como apostador, estos números no me son indiferentes: la percepción pública impulsa la regulación, y la regulación define las reglas bajo las que opero.
Los datos de Pew Research: una fotografía nítida
El estudio más robusto sobre la percepción de las apuestas deportivas en Estados Unidos es el de Pew Research Center, basado en una encuesta a 9.916 adultos realizada entre julio y agosto de 2025. Los resultados dibujan un panorama de preocupación creciente pero matizada.
El 43% que considera las apuestas perjudiciales ha crecido significativamente desde el 34% de 2022. En tres años, casi 10 puntos porcentuales más de la población ha pasado a la columna del escepticismo. Ese cambio no ha ocurrido en el vacío: coincide con la expansión masiva de las apuestas legales en Estados Unidos, la proliferación de publicidad deportiva vinculada a apuestas y los primeros escándalos mediáticos que han puesto cara humana a los riesgos del juego.
No todo es negativo en los datos. Una parte considerable de la población ve las apuestas como una actividad de entretenimiento legítima que, regulada adecuadamente, puede coexistir con el deporte profesional. El problema, para los más críticos, no es la apuesta en sí, sino la velocidad de expansión y la falta de infraestructura de protección para los jugadores más vulnerables.
Lo que me parece más relevante como analista es que la oposición no proviene solo de personas ajenas a las apuestas. Una parte significativa de los propios apostadores reconoce los riesgos, lo que sugiere un nivel de autoconciencia mayor del que se asume habitualmente.
Integridad deportiva percibida: el temor a la manipulación
El 49% de los americanos cree que las apuestas deportivas perjudican la integridad de las competiciones – un dato que ha subido desde el 37% en 2023. Bill Miller, presidente de la AGA, ha contrastado esta percepción señalando que los americanos saben reconocer una apuesta deportiva cuando la ven, y esperan que los mercados que ofrecen contratos deportivos se sometan a las mismas reglas.
Esa percepción de amenaza a la integridad tiene raíces en casos reales – los escándalos de jugadores involucrados en apuestas, la controversia de Mizuhara con Ohtani, las investigaciones sobre patrones sospechosos. Pero también se alimenta de una preocupación más difusa: la sensación de que cuando hay tanto dinero en juego alrededor de cada partido, la tentación de manipular es inevitable.
Para el apostador, esta percepción importa porque presiona a las ligas y a los reguladores hacia un monitoreo más estricto – lo que es positivo para la limpieza de los resultados – pero también puede impulsar restricciones que limiten los mercados disponibles o las condiciones de apuesta. El equilibrio entre supervisión y accesibilidad es delicado, y la opinión pública inclina la balanza hacia un lado u otro con cada nuevo escándalo o estudio publicado.
El cambio generacional: los jóvenes que más apuestan son los más críticos
Aquí es donde los datos se vuelven verdaderamente interesantes. Entre los hombres menores de 30 años, la percepción de que las apuestas deportivas son perjudiciales para la sociedad saltó del 22% en 2022 al 47% en 2025. Es un aumento de 25 puntos porcentuales en tres años – el cambio más drástico de cualquier grupo demográfico.
Y este es el mismo grupo que más apuesta. El 31% de los adultos de 18 a 29 años ha apostado en deportes. El 48% de los hombres de 18 a 49 tiene cuenta activa en un operador. Son consumidores activos del producto que simultáneamente consideran problemático. No es una contradicción – es la misma tensión que existe con otras actividades placenteras pero potencialmente dañinas.
Aaron Chimbel, de la Universidad de St. Bonaventure, ha contextualizado este fenómeno: el 78% de los encuestados cree que cualquier aplicación de móvil que permita vaciar una cuenta bancaria en una noche es una mala idea. La facilidad de acceso que hace las apuestas cómodas es la misma que las hace peligrosas. Y los jóvenes, que son nativos digitales y los usuarios más intensivos de estas apps, lo perciben con una claridad que generaciones anteriores no tenían.
Este cambio generacional probablemente impulsará una regulación más estricta en los próximos años. Mayor control de la publicidad dirigida a jóvenes, límites de depósito más agresivos, requisitos de verificación más rigurosos. Como apostador, no me opongo a estas medidas – un marco regulatorio que protege a los jugadores vulnerables sin asfixiar al apostador informado es el escenario ideal.
El debate regulatorio: protección versus libertad
Bill Miller ha insistido en que las apuestas deportivas pertenecen al ámbito de la regulación estatal y tribal, porque es ahí donde se protege al consumidor y donde las comunidades participan de los beneficios. Esa posición refleja el modelo estadounidense de regulación descentralizada, pero el principio subyacente es universal: las apuestas son una actividad que necesita supervisión, no prohibición.
El debate se intensifica cuando hablamos de mercados predictivos como Polymarket y Kalshi, que ofrecen contratos sobre eventos deportivos sin someterse al marco regulatorio de las apuestas deportivas. La AGA estima que estos mercados han costado a los estados unos 800 millones de dólares en ingresos fiscales perdidos. La opinión pública, según las encuestas, respalda mayoritariamente que los prediction markets deportivos se regulen con las mismas reglas que las casas de apuestas.
Para el apostador español, el debate americano tiene relevancia indirecta: las tendencias regulatorias de Estados Unidos suelen influir en la agenda europea con unos años de retraso. Lo que hoy se discute en Washington puede ser la norma en Bruselas o Madrid dentro de cinco años. Estar informado sobre estas tendencias te permite anticipar cambios que afectarán a tu actividad.
La opinión pública sobre las apuestas deportivas no es un dato abstracto para el apostador – es el termómetro que marca la dirección de la regulación futura. Y la regulación, para bien o para mal, define el terreno de juego. Entender el sentimiento público es tan importante como entender las cuotas, porque ambos determinan las condiciones en las que operas. Para profundizar en cómo estas percepciones se conectan con los recursos de protección disponibles en España, revisa mi artículo sobre juego responsable en apuestas deportivas.
Qué porcentaje de la población considera las apuestas deportivas perjudiciales?
El 43% de los adultos estadounidenses considera que las apuestas deportivas legales son perjudiciales para la sociedad, según datos de Pew Research Center de 2025. Esta cifra ha crecido desde el 34% en 2022. Además, el 49% cree que las apuestas perjudican la integridad de las competiciones deportivas, un aumento desde el 37% en 2023.
Ha cambiado la percepción de las apuestas entre los jóvenes en los últimos años?
Drásticamente. Entre los hombres menores de 30 años, la percepción de que las apuestas deportivas son perjudiciales saltó del 22% en 2022 al 47% en 2025 – un aumento de 25 puntos porcentuales en tres años. Paradójicamente, este es el grupo demográfico que más apuesta, con el 31% de los jóvenes de 18 a 29 años habiendo apostado en deportes.
Escrito por los editores de «Apuesta Deportiva mlb».